El loche, producto emblemático peruano, que recibió como regalo el papa León XIV
Entre los innumerables obsequios recibidos por el papa León XIV durante el saludo protocolar tras la misa de entronización, destacó un presente muy especial proveniente del Perú: el loche, una hortaliza emblemática de la gastronomía lambayecana, utilizada en platos tradicionales como el arroz con pato y el cabrito combinado. Estos sabores, que deleitaron durante años el paladar del entonces obispo Robert Prevost en Chiclayo, hoy conquistaron también al mundo a través de un gesto simbólico que se volvió viral en las redes sociales.
José Luis Sipión Bornaz, alcalde del distrito de Pacora —conocido entre sus allegados como “Pepe Lucho”—, se encontraba en sus labores edilicias cuando recibió la noticia: el cardenal Robert Prevost había sido elegido como el nuevo papa, León XIV. La emoción lo invadió, pues conocía de cerca al nuevo pontífice, quien visitaba frecuentemente su comunidad, especialmente en fiestas religiosas como San Pedro y San Pablo, y durante momentos difíciles, como las inundaciones causadas por el ciclón Yaku.
Sin dudarlo, el alcalde pidió vacaciones, cruzó el Atlántico y viajó a Roma para participar de la ceremonia de entronización. Integró una delegación de 60 peruanos con ubicación preferencial en el Vaticano. Durante la audiencia especial con el nuevo papa, “Pepe Lucho” rompió el protocolo: se arrodilló, besó su mano y le entregó diversos regalos representativos de Pacora y Lambayeque —una bandera peruana, King Kong (dulce típico), chifles, algarrobina, artesanía local— y, por supuesto, el preciado loche, conocido como el “oro verde y naranja” del norte peruano.
El alcalde relató que llevó cuatro loches en su equipaje. Uno regresó con él al Perú, bendecido por el Papa, y será exhibido como símbolo de orgullo en su comuna. “Fue un milagro que no me los confiscaran ni en la ida ni en el retorno”, comentó entre risas.
Pepe Lucho es un personaje carismático y llamativo. De verbo fluido, barba abundante y moño recogido, suele vestir de manera singular: una capa o chaleco, confeccionado por artesanas de su comunidad, decorado con pines que conmemoran sus viajes y reconocimientos. Su imagen, junto a la entrega del loche al Papa, se hizo viral en redes sociales, llevando la atención nacional e internacional hacia Pacora, un distrito ubicado a 693 kilómetros al norte de Lima.
Pacora, con aproximadamente 15,866 habitantes dedicados mayoritariamente a la agricultura, enfrenta una seria crisis: la contaminación del agua potable. Cerca de 490 niños han sido diagnosticados con presencia de arsénico en la sangre, una situación alarmante que aún no ha sido resuelta por las autoridades locales, regionales ni nacionales.
El alcalde aprovechó la atención mediática para visibilizar esta grave problemática, mientras promocionaba con orgullo el loche, símbolo de identidad y resistencia cultural. Así, sus “cinco minutos de fama” se convirtieron en una plataforma para recordarle al gobierno que Pacora sigue esperando respuestas concretas.
El valor del loche no es reciente. En el libro El Reino del Loche, del recordado investigador social Mariano Valderrama, se documenta su uso milenario en la cocina lambayecana y su rol como ingrediente clave en la gastronomía norteña. En 2023, fue reconocido como “Producto Emblemático” por los Premios Summum, uno de los galardones más prestigiosos del Perú en el ámbito culinario.
Estudios arqueológicos confirman que el loche formó parte de la dieta peruana desde el periodo lítico (15,000 – 7,600 a.C.) y cobró gran importancia en las culturas Moche (200 – 850 d.C.) y Chimú (1,000 – 1,470 d.C.), como lo demuestran las representaciones cerámicas en las que aparece como motivo central.
Hoy, el loche ha cruzado fronteras. Desde Roma, donde fue recibido con asombro y alegría por el papa León XIV, este fruto milenario continúa proyectando la cultura peruana al mundo. Y con él, la voz de Pacora, sus desafíos y su esperanza, sigue buscando ser escuchada.

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