¿Porqué el presidente Jerí no debería irse?
Defiendo la permanencia de José Jerí Oré en la presidencia de la República no porque particularmente me caiga bien, me agrade o tenga las credenciales para dirigir el país, sino porque representa una transición sin sobresaltos hacia un gobierno democrático, elegido por el pueblo, sin trampa, ni ganadores sacados debajo del sombrero.
El único
responsable de que Jerí ostente el más alto cargo de la Nación es el Congreso
de la República, el mismo que, a sabiendas de las sospechas de corrupción que
pesaban sobre él, sumada a la presunta denuncia por violación sexual, le dio el
encargo de dirigir los destinos del país.
Jerí Oré
tuvo la oportunidad de oro de forjarse un futuro político presidenciable, si
hubiera actuado con integridad, ética y buenas costumbres, pero como dice el
dicho la cabra siempre tira al monte y volvió a las andadas.
Vergüenza
ajena sentimos todos los peruanos al verlo encapuchado visitar el chifa del
ciudadano Chino, situación que se habría repetido en varias oportunidades, para
dizque hablar cosas triviales. La esposa del César no solo debe ser honrada sino
parecerlo.
A nadie la
cabe duda que sus visitas al chifa son más que sospechosas, así como es
sospechoso el interés del poder oculto que busca ponerlo de “patitas” fuera de
Palacio de Gobierno y colocar en su lugar a un Sagasti para allanar el camino para que un
improvisado, desubicado e ignorante funcional llegue al poder.
Hasta el
momento seis mociones de censura y vacancia han
sido presentadas contra el presidente José Jerí. Las iniciativas se acumularon tras su
reciente presentación ante la Comisión de Fiscalización del Congreso, donde no
convenció a nadie y ensayó inocentes justificaciones que dejaron más dudas que
certezas.
Solo esperemos que no prospere ni la vacancia ni la censura,
debido a que nos encontramos a pocos meses de las elecciones generales donde 36
agrupaciones políticas, pretenden llegar al poder y necesitamos conocer sus
credenciales y propuestas, por lo que otro cambio en el Ejecutivo será la
distracción perfecta para elegir al peor.

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