Las tejedoras prodigiosas de Ciudad Eten
Manos prodigiosas trenzan la paja con paciencia, destreza y armonía para confeccionar un sombrero típico de Ciudad Eten, un pueblo Muchik que aún conserva sus tradiciones a través de sus artesanas laboriosas que custodian tanto su cultura viva como su historia.
Ciudad Eten es conocido como la capital del sombrero, años atrás un grupo de tejedoras elaboraron el sombrero más grande del mundo para ser registrado en el libro de récord Guiness, aquella mega artesanía permaneció en medio del parque principal como expresión de sus saberes ancestrales heredados de generación en generación.
Para llegar a Ciudad Eten desde Chiclayo se cruza otro pueblo igual de costumbrista llamado Monsefú. A los pocos minutos se arriba a una de las ciudades más emblemáticas de Lambayeque conocida también a nivel mundial por la aparición del Niño Jesús en la Hostia Consagrada hasta en dos episodios históricos. La narración de tales hechos son grandiosos, la devoción también.
A principios del mes de setiembre, con motivo del Día Internacional de la Mujer Indígena, la DDC de Lambayeque llevó a cabo un espacio de diálogo denominado “Tejiendo historia: donde los hilos guardan memoria”. Por tal ocasión, artesanas vinculadas al tejido de sombreros en paja palma, telar de cintura y la confección de accesorios, se congregaron en la Asociación de Músicos Santa Cecilia.
Una de ellas llevaba aretes de sombreritos, con vestimenta típica y cabellera trenzada acicalada para la actividad. Su habilidad es admirable podría tejer con los ojos cerrados, al tacto; probablemente aprendió el oficio de su abuela y de su madre. Aquellos surcos que se dibujan en su rostro son años de sabiduría, de experiencia y un largo camino recorrido.
Tal vez perfeccionó la técnica al ritmo de la música, los etenanos son extraordinarios músicos que dominan los instrumentos de viento como nadie, en la fiestas típicas y procesiones del Divino Niño del Milagro son infaltables, alegran el ambiente y los corazones de los feligreses, que participan movidos por su fe y su arraiga creencia católica.
Esta fecha especial sirvió para visibilizar y revalorar el trabajo de las artesanas que convierten la materia prima de la paja en verdaderas obras de arte. Mujeres, de manos gruesas y laboriosas, tejen la historia de su comunidad y trasmiten sus saberes y conocimientos a las nuevas generaciones para que la cultura viva permanezca a lo largo de los años vigorosa y vigente.

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